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“Pateando el tablero”, una obra concebida en 2006 por el creador correntino que expone hoy.
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EL DATO
Niveiro es correntino pero desde hace casi 30 años reside en Buenos Aires.
Con una exposición de objetos y mini instalaciones se presenta hoy en el Museo de Bellas Artes el plástico Luis Niveiro. A partir de las 20 y hasta el 3 de abril se puede visitar en sala “José Negro”, esta muestra del autor que es correntino y reside en Buenos Aires.
“Luis Niveiro es un destacado intérprete del mundo al revés que implica el grotesco. Sus juguetes son íconos de un mundo infantil que en sus escenas, actúan como adultos corruptos. Definitivamente sus cajas no están dirigidas a los niños, aunque no les vendría mal que las viesen. Sí son para los adultos, y apelan la evocación de estos héroes de los cuentos, historietas y dibujos animados de nuestra infancia que, el artista insidioso nos advierte que nos engañaron que se aprovecharon de nuestra nobleza, como diría el Chavo del Ocho”, señala una crítica de arte referida al correntino.
Esta es la certeza principal con la que opera Niveiro para desenmascarar con un humor directo e incisivo los mitos culturales y cómo estos se construyen incisamente en el acontecer cotidiano. ‘La realidad es mi libretista‘, declara divertido.
Para Niveiro, el humor es el equivalente a la lectura entrelíneas, un grupo catártico. Un ejercicio en el que los argentinos tenemos gran entretenimiento. ‘Si la educación es cara, invierta en la ignorancia‘, aconseja una de sus obras. Llegar a la verdad por el absurdo es una forma de demostrar cómo pensar en término de oposiciones conduce al abismo. Las simplificaciones y los reduccionismos economicistas abundaron el los últimos años de la historia argentina.
El artista juega con los objetos; los interviene, relaciona, acumula, recontextualiza para armar escenas en que el espectador se halla como ante historietas tridimensionales. No interactúa -las campanas de acrílico le impiden tocar-pero sí se identifica ante una lectura de situaciones que parten de algo que ya conoce. Las fábulas tradicionales o la realidad nacional, actúan como guiño al que mira y sabe muy bien de que le están hablando. Como cuando nos muestra a un moderno Sísifo, uniformado, que carga ‘la piedra del Partido Justicialista‘. Al igual que en la mitología, el personaje ha sido condenado a transportar cuesta arriba una pesada carga que, cada vez que esta a punto de alcanzar la cima lo rempuja hacia abajo. La metáfora, nuevamente habla de la crisis, esta vez en un abierto comentario político. Traidor transversal, Homilía electoral, Yacimiento de funcionarios fósiles, son ingeniosos apelativos extraídos de los diarios que Niveiro acumula en su libreta de notas, porque actúan como disparadores temáticos de futuras obras a componer.
Con Hay que patear el tablero, Niveiro hace su manifiesto individual. Un improbable tablero de ajedrez -partido en dos y superpuesto, construido por una cuadrícula no ortogonal que recuerda al arte cinético- nos dicen que las cosas cambian, se mueven. Un inquieto monito plástico parece ser el responsable de tal descalabro, ¿un autorretrato?. El ajedrez, símbolo de la racionalidad de occidente y su lucha por el poder, queda convertido en campo de batalla sin reglas. En él, cada vida es una permanente estrategia. Una lucha por lograr la habilidad de conducir nuestros deseos más allá de adonde las disciplinas los confinan.
‘Este es el cuadro de situación‘, pareciera decir Niveiro. Por trágico que parezca no hay que dejar de negociar. Su visión no es pesimista; es de un realismo feroz que encuentra en el sarcasmo una vía de negociación.
Esta muestra cuenta con el auspicio de la Subsecretaría de Cultura, estará presente el director del Museo, arquitecto Francisco Benitez y adhiere al acto, la Asociación Amigos del Museo.